Ultimamente (bueno, desde que soy madre) he escuchado hablar sobre tipos de crianza o cómo criar a los hijos. Se habla de crianza con apego, crianza respetuosa... (Desde mi desconocimiento teórico no entiendo cómo se puede criar a un niño sin apego cuando quieres a ese niño. Me parece que ser madre conlleva apego). Luego hay gente que dice que a los niños se les está prestando demasiada atención y que creamos tiranos dependientes y sobreprotegidos (con esto no estoy de acuerdo).
Cuando estaba embarazada leía entusiasmada libros de Carlos González. Algunas cosas de las que decía me parecía que caían de cajón. Ahora también creo que da una visión muy edulcorada de la maternidad. Luego nació Retoño y nada se parecía a lo que leí en aquellos libros y me frustré y me cabreé y llegué a la conclusión de que Carlos González no era madre.
Luego está Stivill que dice que dejes llorar al niño. Pobre hijos de Stivill.
El otro día en el trabajo comentabamos una compañera (que tiene un niño de 18 meses) y yo el tema de cogerse excedencias para estar con el niño cuando es pequeño. Otra compañera se metió en la conversación y dijo que eso era una tonteria, que ella había contratado una chica para cuidar de sus hijos y así pudo trabajar. Que una mujer no debía dejar el trabajo en ningún momento para dedicarse a los hijos.
En los tiempos de mi abuela tengo claro que no existían libros de cómo criar a los hijos. Y casi mejor. Porque entre tantos modelos que parece que te dicen lo que está bien, lo que está mal y lo que está regular es para volverse tarumba. No somos madres de libro. Tampoco hay hijos de libro.
Creo que cada una hacemos lo mejor que podemos y sabemos pensando en el bienestar del niño.
Está claro que todas queremos a nuestros hijos y cada una busca la mejor manera de cuidarlo. Yo lo que hago es intentar adaptarme a lo que Retoño necesita y respetar sus horarios.
Lo que no me gusta es que parece que cada vez todas estamos más divididas y si alguien se posiciona de alguna forma es como si invalidase las demás.
Creo que los manuales del cuidado de hijos debían ser como el manual de la tele, está ahí, pero no lo lees y acabas sabiendo igual como funciona la tele.
A las mujeres nos siguen diciendo qué hacer. Pues no.
domingo, 3 de abril de 2016
jueves, 17 de marzo de 2016
Mi coche
Hoy fui al taller a por mi coche que lo había dejado el día anterior a hacer una reparación porque no había pasado la ITV.
Cuando el mecánico me explicó lo que le habían hecho me dijo "salió bueno este coche" . Sentí un estúpido orgullo, como si el coche tuviera alma. Le dije "y tan bueno, estoy muy contenta con él",
Es el coche más cómodo de conducir del mundo. Me siento al volante y es como ponerme un guante. Llevamos juntos ya 11 años. Estuvo en Valladolid cuando me fui allí a trabajar e hizo la mudanza conmigo. Lleno hasta los topes volvió a Galicia. También ha viajado a Oviedo y a Madrid.
Es un Ibiza del 97. Tres puertas. De color verde botella. Un color que ya no le ponen a ningún coche.
Lo compró mi abuelo. Fue su primer coche nuevo. Hasta ese momento siempre tuvo coches de segunda mano. Le hizo mucha ilusión tener un coche nuevo.
Le colocó un ambientador pino y llenó los espacios de los cassettes de cintas de rancheras. También le puso varios santos protectores camuflados.
El coche casi no hizo kilómetros porque mi abuela desarrolló una fobia a ir en coche y mi abuelo una fobia a escuchar los gritos de "frena" "despacioooo!!!". Así que cuando cumplí 21 años y empecé a trabajar comencé a usar el coche de mi abuelo.
Después de años de uso por mi parte y seguir llamándolo el "coche del abuelo" cuando cumplí 30 años mi abuelo decidió que lo ponía a mi nombre. Así el Ibiza pasó a ser mi coche.
Las cintas de rancheras y los santos camuflados siguen en el mismo sitio. El ambientador pino, no, por supuesto.
Es mi bien más preciado. Y muy preciado, no por su valor económico como por su valor sentimental.
Encontré una silla de bebé que se adaptase al espacio de atrás (no fue nada fácil al ser tres puertas y que cuando fabricaron ese coche parece que quisieron ahorrar con la tela de los cinturones traseros) y así puedo llevar a Lucas en mi coche. Ponemos música y vamos a dónde queremos.
Me encanta mi coche, en él pienso cosas filosoficamente y de vez en cuando fumo un pitillo. Luego abro mucho las ventanillas y miento sobre el olor a tabaco.
Y ya ha pasado la ITV hasta el año que viene!!!
Cuando el mecánico me explicó lo que le habían hecho me dijo "salió bueno este coche" . Sentí un estúpido orgullo, como si el coche tuviera alma. Le dije "y tan bueno, estoy muy contenta con él",
Es el coche más cómodo de conducir del mundo. Me siento al volante y es como ponerme un guante. Llevamos juntos ya 11 años. Estuvo en Valladolid cuando me fui allí a trabajar e hizo la mudanza conmigo. Lleno hasta los topes volvió a Galicia. También ha viajado a Oviedo y a Madrid.
Es un Ibiza del 97. Tres puertas. De color verde botella. Un color que ya no le ponen a ningún coche.
Lo compró mi abuelo. Fue su primer coche nuevo. Hasta ese momento siempre tuvo coches de segunda mano. Le hizo mucha ilusión tener un coche nuevo.
Le colocó un ambientador pino y llenó los espacios de los cassettes de cintas de rancheras. También le puso varios santos protectores camuflados.
El coche casi no hizo kilómetros porque mi abuela desarrolló una fobia a ir en coche y mi abuelo una fobia a escuchar los gritos de "frena" "despacioooo!!!". Así que cuando cumplí 21 años y empecé a trabajar comencé a usar el coche de mi abuelo.
Después de años de uso por mi parte y seguir llamándolo el "coche del abuelo" cuando cumplí 30 años mi abuelo decidió que lo ponía a mi nombre. Así el Ibiza pasó a ser mi coche.
Las cintas de rancheras y los santos camuflados siguen en el mismo sitio. El ambientador pino, no, por supuesto.
Es mi bien más preciado. Y muy preciado, no por su valor económico como por su valor sentimental.
Encontré una silla de bebé que se adaptase al espacio de atrás (no fue nada fácil al ser tres puertas y que cuando fabricaron ese coche parece que quisieron ahorrar con la tela de los cinturones traseros) y así puedo llevar a Lucas en mi coche. Ponemos música y vamos a dónde queremos.
Me encanta mi coche, en él pienso cosas filosoficamente y de vez en cuando fumo un pitillo. Luego abro mucho las ventanillas y miento sobre el olor a tabaco.
Y ya ha pasado la ITV hasta el año que viene!!!
viernes, 11 de marzo de 2016
Momentos que valen un tesoro
Hoy hizo sol así que aprovechamos para salir a dar un paseo e ir al parque. La verdad es que últimamente entre el frío que hace y lo que llueve vamos de casa a las terapias y vuelta a casa, como mucho vamos al supermercado a hacer la compra. Así que como a la tarde todos teníamos día libre, salimos a caminar.
Paramos en un parque que tenía un solo columpio para bebés y que estaba ocupado por una niña de unos 5 años a la que su abuela no dejaba de empujar (sí, podía usar cualquier otro columpio, pero se ve que ese le tenía màs gracia). Así que como yo quería que Retoño se balancease, que le gusta un montón, lo senté en mi regazo mientras usaba yo un columpio.
La cosa es que le encantó, y ese es el tesoro del día, su cara sonriente mientras se le cerraban los ojos de lo que le gustaba el balanceo.
Casi no me acuerdo de lo que hicimos el resto del día, porque a mi los días se me pasan volando, pero esa cara se me va a quedar como una gota de rocío que queda prendida en una hoja durante la noche.
Que ternura desprende Retoño.
Paramos en un parque que tenía un solo columpio para bebés y que estaba ocupado por una niña de unos 5 años a la que su abuela no dejaba de empujar (sí, podía usar cualquier otro columpio, pero se ve que ese le tenía màs gracia). Así que como yo quería que Retoño se balancease, que le gusta un montón, lo senté en mi regazo mientras usaba yo un columpio.
La cosa es que le encantó, y ese es el tesoro del día, su cara sonriente mientras se le cerraban los ojos de lo que le gustaba el balanceo.
Casi no me acuerdo de lo que hicimos el resto del día, porque a mi los días se me pasan volando, pero esa cara se me va a quedar como una gota de rocío que queda prendida en una hoja durante la noche.
Que ternura desprende Retoño.
miércoles, 24 de febrero de 2016
Anecdotario de tonterías (III)
- ¿Y piensas tener otro hijo?
- De momento no
- Es que no debes tenerlo, estarías hipotecando su vida para cuidar de su hermano. Nunca podría ser feliz
- De momento no
- Es que no debes tenerlo, estarías hipotecando su vida para cuidar de su hermano. Nunca podría ser feliz
sábado, 20 de febrero de 2016
Abortos involuntarios
En las noticias locales sale estos días que el hospital del área al que pertenezco y al del área contigua realizan un protocolo de aborto poco adecuado. Hay varias denuncias y el otro día hubo una manifestación. Salió en prensa la declaración de una chica que había perdido el bebé en la semana 16 de embarazo y como había sido la inducción del parto. Una experiencia muy desagradable. Me puso tanto los pelos de punta que llamé a una compañera de profesión que trabajó en la unidad de ginecología y le pregunté que si lo que contaban era cierto. No sólo me lo confirmó si no que me contó como se llevaba a cabo todo. Al día siguiente le pregunté a una compañera que perdió a su bebé en la semana 12 y me contó lo mismo. Ahora os voy a contar que pasá si pierdes a tu bebé (es una pérdida de un bebé deseado, en ningún momento hablo de aborto voluntario que ahí desconozco cómo es el tema):
Si de pronto notas que algo va mal o en una revisión detectan que no hay latido fetal te lo comunican, estando tu sola, porque si vas al ecografo de ginecología de urgencias no dejan pasar a tu acompañante (eso lo sé yo por propia experincia). Te dicen que van a provocar la expulsión del feto y el médico comienza a arreglar papeles para tu ingreso.
Te ingresan en una habitación del servicio de gine (o en el servicio que tengan libre), habitación que suele ser compartida. Allí te llega la enfermera que te va a dar la medicación que va a provocar la dilatación. La medicación puede ser por vía oral o por vía vaginal. Si es por vía vaginal los óvulos te los colocas tú. Te dan una cuña y te dicen que cuando expulses algo que avises. No te explican nada más.
La mujer empezará con dolores físicos (a veces ni dan analgesia) a los que hay que unir los emocionales. Cuando nota que va a expulsar algo se mete en el baño, por aquello de la intimidad, porque hay otra persona ingresada en la habitación. Va a ver lo que expulsa en la cuña. Una visión desagradable. Te imaginas allí a tu hijo que no ha llegado a crecer lo suficiente para vivir. Llamas a la enfermera que viene con un depresor a remover allí a ver si encuentra el feto para meterlo en un bote y enviarlo a anatomía patológica. Todo delante de tus narices.
Si la expulsión termina te dan el alta. Ya te gestionarás tu en casa el dolor y el trauma.
Sí es cierto que en ningún momento la integridad física de la mujer está en peligro. Pero no sólo somos un cuerpo. Y la maternidad en todo su momento, incluso en la pérdida, hay que cuidarla.
La segunda parte es cuando es un feto que muere intraútero pero por las semanas de gestación hubiese sido viable (vamos, un embarazo ya avanzado). Ingresan a la madre en partos y según criterio médico se le practica una cesárea o un parto vaginal. Todo muy medicalizado, como si te fuesen a extraer un tumor. Si tu explicitamente no pides el cuerpo de tu bebé se lo van a llevar al depósito y va a ser tratado como si fuese un resto de placenta (o una vesícula). No recibes apoyo psicológico, como mucho te dan un trankimazin y si estas muy mal te dan un volante a psiquiatría.
No entiendo que te manden a psiquiatría porque no tienes una enfermedad mental. Lo que te pasa es que acabas de perder a tu hijo y el proceso debían humanizarlo para así introducirte y facilitarte en el proceso de duelo.
Hay bibliografía sobre duelo perinatal donde recomiendan para facilitar el proceso realizar la despedida del bebé, ponerle un nombre, verlo si lo deseas, estar a solas unos momentos con tu pareja, tener al bebé en brazos (esto me refiero a gestaciones avanzadas) y darle un entierro o lo que consideres oportuno.
A veces me pregunto, ¿pero realmente somos tan poco humanos? ¿Nos interesa tan poco el dolor ajeno?
Yo no salgo de mi shock.
Si de pronto notas que algo va mal o en una revisión detectan que no hay latido fetal te lo comunican, estando tu sola, porque si vas al ecografo de ginecología de urgencias no dejan pasar a tu acompañante (eso lo sé yo por propia experincia). Te dicen que van a provocar la expulsión del feto y el médico comienza a arreglar papeles para tu ingreso.
Te ingresan en una habitación del servicio de gine (o en el servicio que tengan libre), habitación que suele ser compartida. Allí te llega la enfermera que te va a dar la medicación que va a provocar la dilatación. La medicación puede ser por vía oral o por vía vaginal. Si es por vía vaginal los óvulos te los colocas tú. Te dan una cuña y te dicen que cuando expulses algo que avises. No te explican nada más.
La mujer empezará con dolores físicos (a veces ni dan analgesia) a los que hay que unir los emocionales. Cuando nota que va a expulsar algo se mete en el baño, por aquello de la intimidad, porque hay otra persona ingresada en la habitación. Va a ver lo que expulsa en la cuña. Una visión desagradable. Te imaginas allí a tu hijo que no ha llegado a crecer lo suficiente para vivir. Llamas a la enfermera que viene con un depresor a remover allí a ver si encuentra el feto para meterlo en un bote y enviarlo a anatomía patológica. Todo delante de tus narices.
Si la expulsión termina te dan el alta. Ya te gestionarás tu en casa el dolor y el trauma.
Sí es cierto que en ningún momento la integridad física de la mujer está en peligro. Pero no sólo somos un cuerpo. Y la maternidad en todo su momento, incluso en la pérdida, hay que cuidarla.
La segunda parte es cuando es un feto que muere intraútero pero por las semanas de gestación hubiese sido viable (vamos, un embarazo ya avanzado). Ingresan a la madre en partos y según criterio médico se le practica una cesárea o un parto vaginal. Todo muy medicalizado, como si te fuesen a extraer un tumor. Si tu explicitamente no pides el cuerpo de tu bebé se lo van a llevar al depósito y va a ser tratado como si fuese un resto de placenta (o una vesícula). No recibes apoyo psicológico, como mucho te dan un trankimazin y si estas muy mal te dan un volante a psiquiatría.
No entiendo que te manden a psiquiatría porque no tienes una enfermedad mental. Lo que te pasa es que acabas de perder a tu hijo y el proceso debían humanizarlo para así introducirte y facilitarte en el proceso de duelo.
Hay bibliografía sobre duelo perinatal donde recomiendan para facilitar el proceso realizar la despedida del bebé, ponerle un nombre, verlo si lo deseas, estar a solas unos momentos con tu pareja, tener al bebé en brazos (esto me refiero a gestaciones avanzadas) y darle un entierro o lo que consideres oportuno.
A veces me pregunto, ¿pero realmente somos tan poco humanos? ¿Nos interesa tan poco el dolor ajeno?
Yo no salgo de mi shock.
domingo, 31 de enero de 2016
Finde en Asturias
Pasamos este fin de semana en Asturias, en una casa de turismo rural en medio de la montaña que me encanta (es la segunda vez que vamos). La última vez que habíamos ido (hace justamente un año) nevaba. Pero en esta ocasión ni rastro de copos. Una pena, porque yo iba con la ilusión de volver a ver nieve.
Nos encanta ese sitio. La habitación que cogimos esta vez tenía una chimenea de leña y una terracita con vistas espectaculares. Además te llevan la cena a la habitación, que tiene DVD, y que nosotros aprovechamos para hacer algo que ya nunca podemos hacer en casa: ver una peli mientras cenamos.
Eso de no tener que hacer nada está muy bien. Yo lo disfruto al máximo.
Cuando dejamos la habitación nos acercamos hasta Oviedo. Hacía muy buen día, con sol y calor, así que disfruté mucho del paseo por el casco antiguo.
Luego a la vuelta para casa paramos en Mondoñedo y visitamos su catedral.
Ha sido un fin de semana tranquilo y agradable, así que el objetivo de la escapada de una noche se cumplió.
Sobre las siete de la tarde ya estábamos en casa de mis padres recogiendo a Retoño. Esto de echarse un poco de menos mutuamente está bien, parece que recarga uno pilas y vuelve a la rutina con más ganas.
Y ya en casa nos esperaban nuestras dos gatas, una con ganas de mimos y otra con ganas de comida.
Nos encanta ese sitio. La habitación que cogimos esta vez tenía una chimenea de leña y una terracita con vistas espectaculares. Además te llevan la cena a la habitación, que tiene DVD, y que nosotros aprovechamos para hacer algo que ya nunca podemos hacer en casa: ver una peli mientras cenamos.
Eso de no tener que hacer nada está muy bien. Yo lo disfruto al máximo.
Cuando dejamos la habitación nos acercamos hasta Oviedo. Hacía muy buen día, con sol y calor, así que disfruté mucho del paseo por el casco antiguo.
Luego a la vuelta para casa paramos en Mondoñedo y visitamos su catedral.
Ha sido un fin de semana tranquilo y agradable, así que el objetivo de la escapada de una noche se cumplió.
Sobre las siete de la tarde ya estábamos en casa de mis padres recogiendo a Retoño. Esto de echarse un poco de menos mutuamente está bien, parece que recarga uno pilas y vuelve a la rutina con más ganas.
Y ya en casa nos esperaban nuestras dos gatas, una con ganas de mimos y otra con ganas de comida.
lunes, 25 de enero de 2016
Madre al borde de un ataque de nervios
Eso soy yo, porque Retoño se le ha dado por albergar en su cuerpecillo a un virus, de la familia de la gripe, que yo me lo imagino feo, peludo y de color malva, poniendo cara de malo mientras ataca a las pobres defensas indefensas de mi pequeño koala. Koala, sí, porque en eso se ha convertido mi Retoño, en un animalillo pequeño que quiere estar continuamente en un bolsillo, como buen marsupial, y no separarse ni un momento de su padre o madre. Si lo dejas por unos instantes fuera del regazo se pone a llorar.
Y llevamos asi 5 días, con lo que estoy al borde del colapso. Ahora no tiene fiebre pero tiene una tos que no sé si tengo un bebé o un fumador de 68 años con Epoc. Así que por la tarde, ante sus lloros de inapetencia por la merienda, la palidez que le entró y sus toses decidí llevarlo a urgencias. En el camino de ida no tosió ni lloró, así que aborté la misión y me lo llevé al área comercial, donde estuvo sin toses, lloros ni ná que me preocupase como buena madre histérica.
Pero al volver a casa el bienestar se acabó y la tos y el malestar volvió. Mañana lo llevo a su pediatra.
Otra cosa que me trae loca son unos movimientos de ojos que hace, que mira como hacia un lado con los dos ojos a la vez, una cosa que me da mucho repelús, que hasta en video lo grabé y se lo llevé a la pediatra, que me dijo que por la duración y que el niño seguía haciendo lo que estaba haciendo en ese momento, pues que no le parecía nada, pero que entendía mi preocupación. Vale, que sigo a vueltas con el tema vigilando movimientos oculares. Hoy hasta me eché a llorar del miedo y preocupación.
Y así, al borde de la locura, que le dije a Mihombre que me había olvidado una cosa en el coche y en verdad bajé a la calle a fumar un cigarro, que soy una fumadora tan ocasional que ni mi marido se ha enterado aun.
El miedo y la preocupación son las peores cosas del mundo. ¡Iros, dejadme en paz!
Y llevamos asi 5 días, con lo que estoy al borde del colapso. Ahora no tiene fiebre pero tiene una tos que no sé si tengo un bebé o un fumador de 68 años con Epoc. Así que por la tarde, ante sus lloros de inapetencia por la merienda, la palidez que le entró y sus toses decidí llevarlo a urgencias. En el camino de ida no tosió ni lloró, así que aborté la misión y me lo llevé al área comercial, donde estuvo sin toses, lloros ni ná que me preocupase como buena madre histérica.
Pero al volver a casa el bienestar se acabó y la tos y el malestar volvió. Mañana lo llevo a su pediatra.
Otra cosa que me trae loca son unos movimientos de ojos que hace, que mira como hacia un lado con los dos ojos a la vez, una cosa que me da mucho repelús, que hasta en video lo grabé y se lo llevé a la pediatra, que me dijo que por la duración y que el niño seguía haciendo lo que estaba haciendo en ese momento, pues que no le parecía nada, pero que entendía mi preocupación. Vale, que sigo a vueltas con el tema vigilando movimientos oculares. Hoy hasta me eché a llorar del miedo y preocupación.
Y así, al borde de la locura, que le dije a Mihombre que me había olvidado una cosa en el coche y en verdad bajé a la calle a fumar un cigarro, que soy una fumadora tan ocasional que ni mi marido se ha enterado aun.
El miedo y la preocupación son las peores cosas del mundo. ¡Iros, dejadme en paz!
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