Pasamos este fin de semana en Asturias, en una casa de turismo rural en medio de la montaña que me encanta (es la segunda vez que vamos). La última vez que habíamos ido (hace justamente un año) nevaba. Pero en esta ocasión ni rastro de copos. Una pena, porque yo iba con la ilusión de volver a ver nieve.
Nos encanta ese sitio. La habitación que cogimos esta vez tenía una chimenea de leña y una terracita con vistas espectaculares. Además te llevan la cena a la habitación, que tiene DVD, y que nosotros aprovechamos para hacer algo que ya nunca podemos hacer en casa: ver una peli mientras cenamos.
Eso de no tener que hacer nada está muy bien. Yo lo disfruto al máximo.
Cuando dejamos la habitación nos acercamos hasta Oviedo. Hacía muy buen día, con sol y calor, así que disfruté mucho del paseo por el casco antiguo.
Luego a la vuelta para casa paramos en Mondoñedo y visitamos su catedral.
Ha sido un fin de semana tranquilo y agradable, así que el objetivo de la escapada de una noche se cumplió.
Sobre las siete de la tarde ya estábamos en casa de mis padres recogiendo a Retoño. Esto de echarse un poco de menos mutuamente está bien, parece que recarga uno pilas y vuelve a la rutina con más ganas.
Y ya en casa nos esperaban nuestras dos gatas, una con ganas de mimos y otra con ganas de comida.
domingo, 31 de enero de 2016
lunes, 25 de enero de 2016
Madre al borde de un ataque de nervios
Eso soy yo, porque Retoño se le ha dado por albergar en su cuerpecillo a un virus, de la familia de la gripe, que yo me lo imagino feo, peludo y de color malva, poniendo cara de malo mientras ataca a las pobres defensas indefensas de mi pequeño koala. Koala, sí, porque en eso se ha convertido mi Retoño, en un animalillo pequeño que quiere estar continuamente en un bolsillo, como buen marsupial, y no separarse ni un momento de su padre o madre. Si lo dejas por unos instantes fuera del regazo se pone a llorar.
Y llevamos asi 5 días, con lo que estoy al borde del colapso. Ahora no tiene fiebre pero tiene una tos que no sé si tengo un bebé o un fumador de 68 años con Epoc. Así que por la tarde, ante sus lloros de inapetencia por la merienda, la palidez que le entró y sus toses decidí llevarlo a urgencias. En el camino de ida no tosió ni lloró, así que aborté la misión y me lo llevé al área comercial, donde estuvo sin toses, lloros ni ná que me preocupase como buena madre histérica.
Pero al volver a casa el bienestar se acabó y la tos y el malestar volvió. Mañana lo llevo a su pediatra.
Otra cosa que me trae loca son unos movimientos de ojos que hace, que mira como hacia un lado con los dos ojos a la vez, una cosa que me da mucho repelús, que hasta en video lo grabé y se lo llevé a la pediatra, que me dijo que por la duración y que el niño seguía haciendo lo que estaba haciendo en ese momento, pues que no le parecía nada, pero que entendía mi preocupación. Vale, que sigo a vueltas con el tema vigilando movimientos oculares. Hoy hasta me eché a llorar del miedo y preocupación.
Y así, al borde de la locura, que le dije a Mihombre que me había olvidado una cosa en el coche y en verdad bajé a la calle a fumar un cigarro, que soy una fumadora tan ocasional que ni mi marido se ha enterado aun.
El miedo y la preocupación son las peores cosas del mundo. ¡Iros, dejadme en paz!
Y llevamos asi 5 días, con lo que estoy al borde del colapso. Ahora no tiene fiebre pero tiene una tos que no sé si tengo un bebé o un fumador de 68 años con Epoc. Así que por la tarde, ante sus lloros de inapetencia por la merienda, la palidez que le entró y sus toses decidí llevarlo a urgencias. En el camino de ida no tosió ni lloró, así que aborté la misión y me lo llevé al área comercial, donde estuvo sin toses, lloros ni ná que me preocupase como buena madre histérica.
Pero al volver a casa el bienestar se acabó y la tos y el malestar volvió. Mañana lo llevo a su pediatra.
Otra cosa que me trae loca son unos movimientos de ojos que hace, que mira como hacia un lado con los dos ojos a la vez, una cosa que me da mucho repelús, que hasta en video lo grabé y se lo llevé a la pediatra, que me dijo que por la duración y que el niño seguía haciendo lo que estaba haciendo en ese momento, pues que no le parecía nada, pero que entendía mi preocupación. Vale, que sigo a vueltas con el tema vigilando movimientos oculares. Hoy hasta me eché a llorar del miedo y preocupación.
Y así, al borde de la locura, que le dije a Mihombre que me había olvidado una cosa en el coche y en verdad bajé a la calle a fumar un cigarro, que soy una fumadora tan ocasional que ni mi marido se ha enterado aun.
El miedo y la preocupación son las peores cosas del mundo. ¡Iros, dejadme en paz!
lunes, 4 de enero de 2016
Compras de Reyes
Todos los años por estas fechas me digo lo mismo "no vuelvo a dejar las compras de Reyes para el último momento", pero siempre lo vuelvo a hacer y este año no iba a ser distinto.
El regalo de mis padres es muy fácil, desde que un año les regalé un jamón y se pusieron muy contentos y yo me harté a comer de él, ya lo convertí en tradición. Mucha emoción ya no tiene el regalo, pero útil y rico es. Este año además les compré una manta suave para el sofá. La elegí pensando en mis siestas con Retoño cuando me quedo a comer en casa de mis padres.
Lo difícil son los regalos de la familia política. Mihombre tiene un hermano, una hermana y un sobrino y una sobrina hijos de la hermana.
Al niño le compramos un videojuego que es lo que nos dijo la madre que quería. He perdido la cuenta de las consolas que tiene, no entiendo porque un niño de ocho años necesita tanta maquinita. Pero el videojuego es fácil de encontrar, así que no me paro a darle a los sesos en buscar algo divertido/educativo y que encima le guste.
La niña que quiere ropa. Catorce años. Allá que vamos para el centro comercial. Que no encuentro nada que me parezca de su estilo (es que me agobia tanto lo de las compras que es que ya voy sin ganas y con un "no" por montera). Y cuando encuentro unas sudaderas que me gustan me doy cuenta de que no sé que talla usa. Porque no es ni una niña menuda ni una niña enorme, pero de talla M tampoco me parece. Así que le digo a Mihombre "llama a tu hermana y pregúntale que talla usa la niña". La respuesta a la llamada fue "depende de la tienda y la prenda, M o L ". Tócate los melindres. Me quedé igual. Así que pasé de comprarle ropa.
Y luego la hermana, que siempre pide algo que está agotado. Este año no podía ser de otra forma. Recorriendo sitios para encontrar algo que no tienen en ningún lado. Como el año que pidió una maquina para hacer perritos calientes. Acabamos pidiéndola por internet a una tienda y luego tuvimos que ir a esa tienda que quedaba a 50 km a buscarla.
El hermano ya ni sé lo que quiere.
Yo lo pongo fácil y pido el premio Planeta de cada año.
El regalo de mis padres es muy fácil, desde que un año les regalé un jamón y se pusieron muy contentos y yo me harté a comer de él, ya lo convertí en tradición. Mucha emoción ya no tiene el regalo, pero útil y rico es. Este año además les compré una manta suave para el sofá. La elegí pensando en mis siestas con Retoño cuando me quedo a comer en casa de mis padres.
Lo difícil son los regalos de la familia política. Mihombre tiene un hermano, una hermana y un sobrino y una sobrina hijos de la hermana.
Al niño le compramos un videojuego que es lo que nos dijo la madre que quería. He perdido la cuenta de las consolas que tiene, no entiendo porque un niño de ocho años necesita tanta maquinita. Pero el videojuego es fácil de encontrar, así que no me paro a darle a los sesos en buscar algo divertido/educativo y que encima le guste.
La niña que quiere ropa. Catorce años. Allá que vamos para el centro comercial. Que no encuentro nada que me parezca de su estilo (es que me agobia tanto lo de las compras que es que ya voy sin ganas y con un "no" por montera). Y cuando encuentro unas sudaderas que me gustan me doy cuenta de que no sé que talla usa. Porque no es ni una niña menuda ni una niña enorme, pero de talla M tampoco me parece. Así que le digo a Mihombre "llama a tu hermana y pregúntale que talla usa la niña". La respuesta a la llamada fue "depende de la tienda y la prenda, M o L ". Tócate los melindres. Me quedé igual. Así que pasé de comprarle ropa.
Y luego la hermana, que siempre pide algo que está agotado. Este año no podía ser de otra forma. Recorriendo sitios para encontrar algo que no tienen en ningún lado. Como el año que pidió una maquina para hacer perritos calientes. Acabamos pidiéndola por internet a una tienda y luego tuvimos que ir a esa tienda que quedaba a 50 km a buscarla.
El hermano ya ni sé lo que quiere.
Yo lo pongo fácil y pido el premio Planeta de cada año.
viernes, 1 de enero de 2016
El año pasado
El año pasado ha sido un buen año. Ha sido el año de la aceptación. El año de hacerme tatuajes. El de volver al trabajo. El de dar charlas explicando cómo es la experiencia de ser la mamá de Lucas.
El año en el que he conocido gente increíble, maravillosa y que quiero que se quede en mi vida.
El año en el que me he atrevido a volver a subir en un avión. El año en el que he conocido Londres.
El año pasado me ha traído una nueva gata a casa.
Me he cortado el pelo, mucho, muy corto.
El año en el que me reído de situaciones que antes me hubiesen hecho llorar.
El año que he dejado atrás a gente con la que no merecía la pena continuar el viaje.
El año que más me he conocido. El año en el que me he enamorado de mi hijo. El año en que mi hijo se ríe cuando me ve.
El año en el que he planeado proyectos (espero llevarlos a cabo este año).
El año que he explicado que la discapacidad no define a la persona.
Un año en el que he amado, sentido, me he enfadado, a veces me he entristecido, he reído más que llorado, disfrutado, viajado, cocinado nuevas cosas, trabajado, jugado, besado, abrazado, dormido menos de lo que me gustaría, colechado, tenido nuevas y viejas ilusiones, he visto a amigas, bebido cerveza, leído, comprado más libros de los que tengo tiempo para leer...
Ha sido un buen año.
El año en el que he conocido gente increíble, maravillosa y que quiero que se quede en mi vida.
El año en el que me he atrevido a volver a subir en un avión. El año en el que he conocido Londres.
El año pasado me ha traído una nueva gata a casa.
Me he cortado el pelo, mucho, muy corto.
El año en el que me reído de situaciones que antes me hubiesen hecho llorar.
El año que he dejado atrás a gente con la que no merecía la pena continuar el viaje.
El año que más me he conocido. El año en el que me he enamorado de mi hijo. El año en que mi hijo se ríe cuando me ve.
El año en el que he planeado proyectos (espero llevarlos a cabo este año).
El año que he explicado que la discapacidad no define a la persona.
Un año en el que he amado, sentido, me he enfadado, a veces me he entristecido, he reído más que llorado, disfrutado, viajado, cocinado nuevas cosas, trabajado, jugado, besado, abrazado, dormido menos de lo que me gustaría, colechado, tenido nuevas y viejas ilusiones, he visto a amigas, bebido cerveza, leído, comprado más libros de los que tengo tiempo para leer...
Ha sido un buen año.
viernes, 25 de diciembre de 2015
Nochebuena
Creo que ha sido la mejor Nochebuena de mi vida, o por lo menos, la mejor que recuerdo de los últimos años. Sólo faltó mi padre, que le tocó trabajar, por lo que no estuvo presente.
Estuvimos mis abuelos maternos, mi madre, mis tios y primos, Mihombre, Retoño y yo. Tocó cenar en casa de mis tíos.
Llevamos la trona de Retoño para que estuviese acomodado, porque la idea de Mamamía era que no llevasemos nada y que fuese rulando el niño por los brazos de todo el mundo. Yo a eso dije rotundamente que no, porque al final los brazos disponibles acaban siendo los de mi menda y mi madre. Y aquí una quiere cenar y beberse hasta el agua de los floreros. Además darle la cena en brazos es un rollo.
Pues eso, que Retoño acomodado en su trona y presidiendo la mesa. Le regalaron un órgano de esos que tienen miles de charamboladas que se mueven y suenan. Se quedó con cara de alucine. Luego su mano se colocó encima de una tecla y la hizo sonar. Más cara de alucine. Y cada vez que lo hacía sonar todo el mundo apludiendo. Cara de desbordamiento. Agobiadito se puso. Le quite el órgano y le di sus juguetes habituales de jugar en la trona. Se le relajó la cara. Y empezó a emitir todas las 5 vocales de forma alterna. Fue genial, porque creo que nos quería expresar lo que le había pasado y el agobio que había tenido. Cuando acabo de "decir" todo lo que necesitaba empezó a jugar con sus juguetes conocidos. Estuvo superfeliz toda la noche, como si supiese que algo especial pasaba.
Me encantó, disfruté mucho viendo que tenía esas nuevas reacciones, de agobio ante una situación nueva y luego ser capaz de relajarse e intentar comunicarse.
La anecdota de la noche es que mi tía metió la pata y se puso a hablar de mi gata nueva. Mi abuela dijo "¿otro gato?" Y tuve que aguantar varías veces si estaba loca y como se me ocurría meter otro gato en casa con tanto trabajo que ya tenía. Ahora cada vez que hable con ella se acordará de mis gatas.
Estuvimos mis abuelos maternos, mi madre, mis tios y primos, Mihombre, Retoño y yo. Tocó cenar en casa de mis tíos.
Llevamos la trona de Retoño para que estuviese acomodado, porque la idea de Mamamía era que no llevasemos nada y que fuese rulando el niño por los brazos de todo el mundo. Yo a eso dije rotundamente que no, porque al final los brazos disponibles acaban siendo los de mi menda y mi madre. Y aquí una quiere cenar y beberse hasta el agua de los floreros. Además darle la cena en brazos es un rollo.
Pues eso, que Retoño acomodado en su trona y presidiendo la mesa. Le regalaron un órgano de esos que tienen miles de charamboladas que se mueven y suenan. Se quedó con cara de alucine. Luego su mano se colocó encima de una tecla y la hizo sonar. Más cara de alucine. Y cada vez que lo hacía sonar todo el mundo apludiendo. Cara de desbordamiento. Agobiadito se puso. Le quite el órgano y le di sus juguetes habituales de jugar en la trona. Se le relajó la cara. Y empezó a emitir todas las 5 vocales de forma alterna. Fue genial, porque creo que nos quería expresar lo que le había pasado y el agobio que había tenido. Cuando acabo de "decir" todo lo que necesitaba empezó a jugar con sus juguetes conocidos. Estuvo superfeliz toda la noche, como si supiese que algo especial pasaba.
Me encantó, disfruté mucho viendo que tenía esas nuevas reacciones, de agobio ante una situación nueva y luego ser capaz de relajarse e intentar comunicarse.
La anecdota de la noche es que mi tía metió la pata y se puso a hablar de mi gata nueva. Mi abuela dijo "¿otro gato?" Y tuve que aguantar varías veces si estaba loca y como se me ocurría meter otro gato en casa con tanto trabajo que ya tenía. Ahora cada vez que hable con ella se acordará de mis gatas.
sábado, 19 de diciembre de 2015
¿Cuando duermen los niños?
Esta semana Mihombre y yo estamos cansados. Nos faltan horas de sueño. Retoño estuvo un poco pocho el miércoles, tuvo unas décimas de fiebre y estaba muy quejicoso. Lo llevamos a la pediatra y no supo lo que le pasaba. Nosotros le echamos la culpa a los dientes, pero no sabemos que le pasó. El jueves también estaba como cansadillo y desganado pero ayer viernes ya estaba más contento. Estos días me di cuenta que mi estado de felicidad depende del estado de felicidad de Retoño. Retoño contento, yo contenta. retoño apagado, yo triste y preocupada.
Ayer al mediodía no quiso dormir la siesta, de hecho lo intentamos dormir y montó una perrencha que nunca lo habíamos visto así. Unos gritos tremendos. La verdad es que hasta nos entraba la risa. A mi me parece bien que monte perrenchas, así sabemos que es lo que quiere y lo que no, y significa que él se va enterando más de las cosas.
Salimos a pasear con él porque le encanta ir por la calle. Nos lanzamos y estuvimos andando desde las 16:30 hasta las 21:00. Llegamos agotados a casa.
Estábamos tan cansados que ante la idea de pasar otra noche despertando 1000 veces llamé a Mamamía y le dije si podía quedarse ella a Retoño por la noche. Me dijo que sí.
Preparé a Retoño, le puse su pijama y cuando ya estaba tan contento (conoce su casa) salí con él para el coche. Se le quedó una cara rara. Cuando vio que lo sentaba en su silla, buff, vaya lloros. No quería volver a salir.
Ya dudé si llevarlo o no para casa de la abuela, pero al final lo llevé.
Hoy me desperté a las 12:00. Brutal. Siglos sin dormir así.
Llamé a Mamamía para preguntar que tal habían dormido y la respuesta que me esperaba, que mal, que había despertado muchas veces.
¿Pero cuando duermen los niños una noche entera?
Ayer al mediodía no quiso dormir la siesta, de hecho lo intentamos dormir y montó una perrencha que nunca lo habíamos visto así. Unos gritos tremendos. La verdad es que hasta nos entraba la risa. A mi me parece bien que monte perrenchas, así sabemos que es lo que quiere y lo que no, y significa que él se va enterando más de las cosas.
Salimos a pasear con él porque le encanta ir por la calle. Nos lanzamos y estuvimos andando desde las 16:30 hasta las 21:00. Llegamos agotados a casa.
Estábamos tan cansados que ante la idea de pasar otra noche despertando 1000 veces llamé a Mamamía y le dije si podía quedarse ella a Retoño por la noche. Me dijo que sí.
Preparé a Retoño, le puse su pijama y cuando ya estaba tan contento (conoce su casa) salí con él para el coche. Se le quedó una cara rara. Cuando vio que lo sentaba en su silla, buff, vaya lloros. No quería volver a salir.
Ya dudé si llevarlo o no para casa de la abuela, pero al final lo llevé.
Hoy me desperté a las 12:00. Brutal. Siglos sin dormir así.
Llamé a Mamamía para preguntar que tal habían dormido y la respuesta que me esperaba, que mal, que había despertado muchas veces.
¿Pero cuando duermen los niños una noche entera?
domingo, 6 de diciembre de 2015
Cuando sueñas demasiado
Hoy por la noche soñé que estaba embarazada, de 38 semanas para ser más precisos. Soñé los movimientos del bebé en mi barriga, notaba su pie debajo de mis costillas. Además notaba que se acercaba su nacimiento. Soñé con los dolores de parto, notaba que venía una contracción. Entonces iba a hablar con una matrona y ella me decía que estaba equivocada, que no estaba embarazada. Y mi barriga desaparecía.
Cuando desperté lloré. Me siento muy triste hoy.
Me siento triste porque me dijeron que Retoño podía morirse en mi barriga. Por el miedo que pasé. Me siento triste porque cuando nació no lo dejaron estar a mi lado. Su primer contacto con el mundo fue la respiración a través de un ambú, el tacto de uan vía colocándosele en su brazo. Lloré porque me olvidé de ser su madre cuando empezaron a darnos información de lo distinto que era su desarrollo. Y lloré porque quiero otro embarazo y no puedo. No voy a volver a estar embarazada y estoy triste. Me separaron emocionalmente de mi bebé cuando más nos necesitábamos y estoy triste.
Hoy lloro, por el pasado y por la ausencia de una segunda maternidad. Hoy estoy muy triste.
Cuando desperté lloré. Me siento muy triste hoy.
Me siento triste porque me dijeron que Retoño podía morirse en mi barriga. Por el miedo que pasé. Me siento triste porque cuando nació no lo dejaron estar a mi lado. Su primer contacto con el mundo fue la respiración a través de un ambú, el tacto de uan vía colocándosele en su brazo. Lloré porque me olvidé de ser su madre cuando empezaron a darnos información de lo distinto que era su desarrollo. Y lloré porque quiero otro embarazo y no puedo. No voy a volver a estar embarazada y estoy triste. Me separaron emocionalmente de mi bebé cuando más nos necesitábamos y estoy triste.
Hoy lloro, por el pasado y por la ausencia de una segunda maternidad. Hoy estoy muy triste.
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