domingo, 10 de febrero de 2019

No es lo mismo

Hace no mucho me decía una madre de dos hijas ya adultas, con sus respectivas carreras hechas y ya incluídas en el mercado laboral, independientes ya desde hace años, que cuidar de un niño con discapacidad era lo mismo que criar a un niño sin ella.
No, no es lo mismo.
- Mi hijo tiene una enfermedad rara de la que no se sabe nada. Muchas veces pienso si su esperanza de vida será menor que la mia. Una madre no se suele preguntar esto.
- Las discapacidades llevan muchas veces problemas de salud asociados. He derramado lágrimas de dolor por un problema quirúrgico que tiene Retoño. Cirugía que será necesaria en un futuro y que tiene un riesgo elevado. La mayoría de las madres no tiene que pasar por esta preocupación.
- Nos pasamos media vida en consultas médicas y en sesiones de rehabilitación. El resto de los niños están en actividades extraescolares o en el parque. El mio está pasando un rato que no es agradable para él. Yo preferiría estar en el parque también. Y esto es desde los 3 meses de vida. Con esa edad ya estaba mi hijo "trabajando".
- Me han dado noticias negativas desde que cumplió dos meses. La carga emocional que yo llevo encima y las fuerzas que he tenido que sacar para tirar para delante no es la misma que la de una madre de un niño sin discapacidad. En absoluto. Es un dolor inimaginable el que pasamos.
- Sigo cambiando pañales. Y seguiré.
- No sabemos lo que es dormir más de dos horas seguidas. Sí, dos horas. Su cerebro sigue siendo inmaduro, su sueño también.
- Cuando mi hijo tenga 15 años tendré que seguir cargando con su peso porque seguramente no camine. Seguramente tampoco me hable. Las madres de adolescentes se preocupan de que no anden metidos en lios pero sus hijos son autónomos.
- A la recomendación de que coja a alguien para que cuide de mi hijo y yo vuelva a trabajar (estos consejos me encantaría que se los metiese la gente por donde les cupiese), además de que yo he decidido cuidar de mi hijo porque así lo quiero, economicamente no podría. Tener un hijo con discapacidad implica tener unos gastos en terapias de entre 400 y 600 euros (a partir de los 6 años se acaba la atención temprana. En algunas comunidades a los 3). A eso únele los gastos normales de una familia.
- Mi hijo puede ponerse a llorar desconsoladamente y no me puede decir lo que le está pasando.
- La búsqueda de colegio es una odisea porque quieres uno que de verdad crea en la inclusión. Y esto no es sencillo.
- Tienes que pelear por muchas cosas en el día a día. Barreras arquitectónicas, por ejemplo.
- Mi hijo siempre va a depender de mi.
Podría seguir con la lista, pero no lo voy a hacer. Yo tengo aceptada la situación. Me he adaptado. No estoy pensando en estas cosas en el día a día. Pero que me digan que lo tengo igual de fácil que cualquier madre, no. Soy realista y eso no es verdad. Lo único que es lo mismo es que mi hijo me hace sentir la misma felicidad que cualquier hijo y el mismo amor que todas las madres.
Pero son cosas distintas.

5 comentarios:

  1. Querida mamacorrecaminos,

    Descubrí tu blog esta semana y lo he leído de tirón... Imposible parar. De tal manera que Retoño ya forma parte de mi corazón.

    Recuerdo cuando nació mi hija mayor (hace ya 22 años), que alguien me envío un ramo de flores con una tarjeta, que todavía conservo, en la que había escrito: “Enhorabuena, porque has recibido el regalo más grande que la vida te puede dar: OTRA VIDA”

    Pues ahora soy yo la que quiere darte la enhorabuena por tu hijo, por su VIDA. Así, con mayúsculas, porque todas las vidas son preciosas. Y no hay cosa más bonita que, lo que hacemos las madres, acompañar las nuevas vidas de la mejor forma que sabemos: Llevándolos en brazos, de la mano, en silla de ruedas, sentándonos de copilotas (cuando se sacan el carnet de conducir), colocándonos detrás (con los brazos extendidos) cuando llevan muletas o estrenan taconazos, abrazando,... ¡¡ de mil maneras !!

    Muchos besos para toda la familia y seguid luchando,... ni un pasito ‘p’atrás’.

    Bss
    Ana

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    1. Hola Ana! Que bonita esa tarjeta. Es cierto. El regalo de una vida con un montón de ilusiones por delante. Gracias por escribir, besos

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  2. Hola. Lo que describes aquí es exactamente lo que siento. No es solo la discapacidad de nuestros hijos, nosotras también tenemos una discapacidad como madres, tenemos limitaciones y el mundo no está adaptado a nosotras.
    Para mí es muy importante poder leer que otras personas están en esta situación, me ayuda mucho, son referentes para un futuro en el que no me había visto. También es fundamental que lo lean las personas que no están en esta situación para que nos entiendan.
    Un saludo, Clemen

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  3. La persona que te dijo eso tiene la empatía de un canto rodado... no tengo hijos y en general la tarea de ser madre se me antoja complicada. Si a eso le añades lo que se intuye que debe añadirse por el hecho de que tu hijo tenga algún tipo de discapacidad, la faena parece que se multiplique por diez...

    Bueno, tú a lo tuyo... hace muy bien en no cabrearte y en seguir con tu rumbo sin que te afecten demasiado estas cosas. La gente muchas veces habla por no tener la boca quieta y por eso pasan estas cosas. Como decía alguien en algún lugar: "no atribuyas a la maldad lo que puedes atribuir a la ignorancia", y eso lo aplico cada día de mi vida unas quinientas veces.

    Besos!!!

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  4. Ostras!que buena esa frase, me encanta. Besos!

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